Hace más de 2000 años que el té comenzó a consumirse en el mundo. Primero fue una bebida de monjes y emperadores, para después abrirse a las clases más pudientes, hasta que, finalmente, llegó a todos los públicos y comenzó a formar parte de la cultura gastronómica de algunos países, entre otros, los asiáticos, pero también de otros más cercanos como Inglaterra.

De hecho, a estos últimos se les debe la creación del té con leche. Del origen de esta forma de preparar el té, así como de algunas recetas sencillas de hacer y muy populares en diferentes partes del mundo te quiero hablar hoy, en este nuevo artículo. Así que te invito a que te quedes conmigo, para conocer todos los detalles que he preparado para ti.

Historia del té con leche

Si la historia del té es más que curiosa, la del té con leche no lo es menos. Como bien sabes, el té llegó a Inglaterra a mediados del siglo XVII; en concreto, la primera vez que se vendió este producto en el mencionado país fue en 1657, cuando Thomas Garraway comenzó a comercializarlo en su tienda del centro de Londres.

Hasta ahí, nada extraño. Pero es precisamente en ese siglo cuando los ingleses rompen relaciones con China – lugar de donde procedía el té que se comenzaba a tomar en Inglaterra – y empezaron a comercializar la variedad Camelia Sinensis Assamica, que se cultivaba en La India.

Esta variedad, la del té negro Assam, era mucho más fuerte de sabor que la variedad verde a la que se estaban empezando a acostumbrar los ingleses y los aromas florales también se veían más reducidos, debido al proceso de oxidación de este tipo de té. Así las cosas, al famoso té negro English Breakfast se le comenzó a echar leche, con el fin de suavizar el sabor.  Y aquí es donde empieza la tradición de tomar té con leche, según coinciden en señalar varios historiadores.

Por cierto, hablando del té e Inglaterra, ¿sabías que al principio se comían las hojas del té? Así es. Y es que muchos no sabían cómo debían consumirse, así que las infusionaban y se las tomaban y, otros, las ponían sobre las tostadas, a modo de mermelada. ¡Menos mal que se trataba de las clases más pudientes!??

Beneficios del té con leche

El tema del té con leche ha generado mucha polémica entre los puristas del té y algunos expertos en salud. De hecho, se ha llegado a decir que tomar té con leche es malo. Sin embargo, este dato no es cierto. Lo que sí que ocurre es que el sabor del té solo y del té con leche son completamente diferentes. Además, también hay estudios que concluyen que consumir té con leche reduce los beneficios que aporta el té, como el hecho de proteger la salud cardiovascular. A pesar de ello, ningún estudio concluye que combinar estas dos bebidas sea malo, simplemente, es diferente.

Aclarado este punto, las ventajas y beneficios de tomar té con leche (uno o dos al día) son las siguientes:

  • Tiene un efecto saciante: especialmente cuando hablamos de mezclarlo con té negro o té rojo. Esto hace que puedas pasar mejor la mañana o la tarde, sin necesidad de estar comiendo a todas horas (¡ojo! en ningún caso decimos que sea un sustitutivo de las 5 comidas que se recomiendan hacer al día).
  • Te ayuda a tomar calcio: a muchas personas les cuesta tomar leche, a pesar de que se lo recomienden, especialmente en el caso de las mujeres a partir de los 50 años. Añadirle una nube de leche a tu té, te ayudará a llegar más fácilmente a la cantidad diaria que es recomendable.
  • Protege tu salud bucodental: porque además de aportarles calcio, reduce la posibilidad de que los dientes se manchen (especialmente si tomas té negro o té rojo, que son los más fuertes).
  • Le da un toque más suave: hay personas a las que les gusta el té, pero lo dejan infusionar menos tiempo, porque les gusta suave, reduciendo así los beneficios que aporta el té. Te animamos a que pruebes, si éste es tu caso, a prepararlo con leche. ¡Estoy segura de que te va a gustar mucho más!

Qué tipos de té se pueden preparar con leche

En realidad, esto va un poco por gustos, pero por sus características, los tés que mejor maridan con leche son:

  • Té rojo
  • Té negro
  • Té matcha

En el caso del té rojo y del té negro, la leche marida a la perfección porque, como ya he comentado más arriba, el proceso de oxidación es mayor que, por ejemplo, el té blanco, amarillo o que la mayoría de variedades de té verde; esto hace que el sabor sea más fuerte y, por tanto, no influya tanto en el sabor original del té, que es lo que puede suceder si se lo hechas, por ejemplo, a un té blanco, cuyo sabor es suave y tiene un potente aroma floral.

En lo que respecta al té matcha, al tener la particularidad de ser un té de sabor algo más fuerte, pero sobre todo, por ser un té en polvo, es ideal para preparar batidos, incluso helados. En este sentido y en función del ingrediente que elijas para hacer tu helado o batido, te invito a que le eches un ojo a nuestros matchas de sabores.

Otros tés que tampoco quedan mal con la leche, pero que sin duda están mejor sólo con agua, son el rooibos o ciertas clases de té azul. Con respecto a este último, en nuestra tienda encontrarás el té oolong con nueces, el té milky oolong o el té oolong dulce pasión, a los cuales puedes añadirles una nube de leche y seguir disfrutando de una bebida muy rica.

En cuanto al rooibos, si quieres echarle leche, decántate por el eco, el de vainilla o el de chocolate con menta, por ejemplo. Si te gustan las especias, también es buena idea el rooibos chai.

Recetas de té con leche

3 son las recetas de té con leche que hoy te vengo a proponer:

  1. Té con leche al estilo de Hong Kong: o lo que es lo mismo, el dai pai dong. Esta preparación data de la época colonial y a día de hoy es muy habitual tanto en el desayuno, como en las comidas y las cenas. Se trata de una preparación muy sencilla: té negro infusionado con agua, a la que deberás añadir 1/4 de vaso de leche evaporada y, por último, azúcar al gusto. Esta bebida comenzó a popularizarse para diferenciarla del té chino, que es el té que se consume sólo con agua. Existe una variante de este té, que es la a la que se le añade hielo o, si no quieres aguarlo, meterlo en el frigorífico durante 3 ó 4 horas para tomarlo bien fresquito, al igual que el café con leche frío.
  2. Masala chai: en su momento, ya hablamos de esta receta en el blog, tal y como puedes ver aquí. Para elaborarla vas a necesitar: agua, leche, una cucharadita de té negro al gusto (normalmente se usa el Assam, pero puede ser otro que te guste), 1 grano de cardamomo, clavo, pimienta, anís estrellado, jengibre y canela.
  3. Matcha Bubble Tea: esta bebida de origen taiwanés se puso muy de moda el año pasado en todo el mundo. Una de las cosas que más llama la atención de la misma, es que se utilizan bolas de tapioca. Así las cosas, si tú también quieres preparar esta bebida vas a necesitar: la mencionada tapioca (unas 8 bolas por vaso, aunque esto va en función de nuestros gustos), agua, leche, té matcha, hielo y miel. Lo primero que tienes que hacer es poner a hervir las bolas de tapioca y pasados unos minutos, retirar, añadir el té matcha, la leche y el hielo (se mezclan bien todos los ingredientes) y, por último, decorar con miel. Las bolas de tapioca quedarán al fondo (hay quien se las come y otros que nunca lo harían. Eso te lo dejo decidir a ti).

Y, ahora sí, ha llegado el turno de que pruebes y disfrutes. Me encantará que me dejes tu opinión en la sección de comentarios y, por supuesto, si quieres aportar alguna receta, que la compartas con todos los lectores.

¡Hasta la próxima semana!