Es cierto: para conocer cafeterías con encanto, no es necesario salir de España, pero hoy queremos ampliar miras y viajar contigo, si nos lo permites, a algunos de los cafés más característicos y conocidos del mundo.

¿Por qué? Muy sencillo. Sabes bien lo mucho que nos gustan el buen té y el café, pero si hay otra cosa que nos apasiona es conocer gente nueva, nuevas culturas y países. Tenemos la fortuna de hacerlo en persona, prácticamente cada semana cuando visitamos los diferentes mercados temáticos de España, pero hoy queremos ir un poquito más lejos. ¿Nos acompañas?

Historia de las cafeterías

FOTO: Le procope es el café-restaurante más antiguo de París. Abrió sus puertas en 1686

Por muy modernos que puedan ser estos establecimientos hoy en día, ¿sabías que la primera cafetería se abrió en Estambul en 1550? Así es. Han pasado casi 500 años desde entonces y, a día de hoy, sigue siendo uno de los lugares sociales más concurridos del mundo, además de ser un negocio presente en cualquier país del mundo. Pero, claro está, nada tiene que ver aquel café del siglo XVI, con las cafeterías 3.0. que podemos encontrar hoy en día.

Y es que por aquel entonces, sólo entraban hombres en los cafés, que se reunían allí para hablar de todo tipo de temas e, incluso, conspirar, algo que hizo que, en numerosas ocasiones, los sultanes de la época intentaran cerrar estos negocios, pero no tuvieron éxito.

Se dice que su expansión a Europa llegó de la mano del Reino de Hungría. Así las cosas, uno de los primeros cafés más famosos de Europa abrió sus puertas en Venecia, en 1624, bajo el nombre La Bottega del Caffé. Hoy no queda nada de aquel café, más que el nombre que regenta otro establecimiento moderno de la localidad italiana, aunque sí que hay varios cafés con solera y cuya visita es digna de mención, pero te hablaré más adelante de ellos.

Interior del Café Zurich (Foto: El Triangle)

Mientras tanto, nos trasladamos hasta el París de 1652, año en el que se abrió la primera cafetería. Café Procope. Hoy en día y abierto desde 1686, pero con el mismo nombre, se puede disfrutar en la capital gala de un lugar único, cafés y otros productos (tiene servicio de restaurante), en la cafetería más antigua de la ciudad.

Situada en el sexto distrito, concretamente, en el número 12 de la calle l’Ancienne-Comédie, este lugar ha sido frecuentado por artistas e intelectuales de todas las épocas, como Voltaire o Rousseau y, hoy en día, sigue siendo un lugar de culto y éxito. ¿Lo conocías?

La apertura de este famoso café en la Ciudad de Las Luces hizo que, rápidamente, otras capitales importantes del mundo como Londres, Berlín, Viena o Budapest siguieran esta estela. A España no llegarían 1862 cuando se abrió en Barcelona el primer café famoso del país, el Café Zurich, que hoy en día sigue abierto y, aunque ha sido reformado, sigue conservando ese encanto de los cafés de antaño, combinado con toques de modernidad, gozando de un lugar privilegiado en la ciudad Condal, como es la esquina entre la Plaza Catalunya y el comienzo de Las Ramblas.

7 cafés que merece la pena visitar en Europa

En el Museo de Cera de Madrid se puede encontrar la recreación de este tradicional café literario

Comenzamos nuestro recorrido, como se dice coloquialmente, “barriendo para casa”. Porque sí, en España también podemos presumir de cafés míticos, como es el caso del Café Gijón de Madrid. Abierto el 15 de mayo de 1888, de la mano del asturiano Gumersindo García, este lugar se convirtió en uno de los cafés literarios más famosos de la época, no sólo en España, sino también en el resto de Europa.

En él se reunieron, entre otros, personajes tan ilustres como Santiago Ramón y Cajal, Ramón María del Valle-Inclán, Jacinto Benavente e, incluso, hay quien dice que lo visitó hasta la mismísima Mata-Hari. Hoy en día sigue siendo un lugar entrañable y hasta el que se siguen acercando caras conocidas, pero también cualquier madrileño o visitante que así lo decida. ¿Serás tú el próximo?

Entrar en el café de Iruña es como hacer una vuelta al pasado. (FOTO: Café Iruña)

Otro de los clásicos de nuestro país y que, como no podía ser de otra forma, el propio Ernest Hemingway visitó en más de una ocasión en sus nunerosas escapadas a la capital navarra, es el Café Iruña. Situado en la Plaza del Castillo, también desde 1888, tal y como explican en su web, “fue el primer establecimiento con luz eléctrica de la ciudad”.

Un lugar de inspiración y en el que poder tomar un café, té o chocolate, pero también comer o cenar. Por él pasan cada día pamploneses, navarros y resto de personas que visitan Pamplona. En el mismo se respira tradición y una energía muy positiva, sin duda, la que inspiró al mencionado escritor estadounidense para escribir algunas de sus novelas más famosas, como son ‘Fiesta’ o ‘ ¿Por quién doblan las campanas?’. Sin duda, merece la pena una visita al mismo, aunque sólo sea para contemplar su arquitectura.

La gente hace largas colas para tomar estos famosos pasteles. (FOTO: facebook Pastéis de Belém)

Hacemos un salto al país vecino y nos vamos hasta su capital, Lisboa, pero no al centro de la misma, sino a un barrio un poco más alejado, en el que encontraremos uno de los dulces más conocidos de la capital Lusa, los  Pastéis de Belém, que comenzaron a elaborarse en 1837 y que hoy en día, además de ser una confitería, es una famosa cafetería donde se conserva la antigua decoración y estructura de finales del siglo XIX.

 Esta tradicional cafetería-confitería pertenece a la misma familia desde hace 5 generaciones, siendo uno de los productos más demandados, además de los pasteles que le dan nombre, el ‘Bolo-Rei’ que, al parecer, fue importado a Portugal por el hijo del fundador, a mediados del siglo XIX.

Al otro lado de nuestras fronteras, en Francia, además del mencionado café con solera Le Procope, también podemos encontrar en París otros cafés que merecen mención especial, aunque no sean tan antiguos, como es el caso de L´Autre Café, situado en el bohemio barrio de Le Marais.

Abrió hace casi ya 20 años, en 1999, pero su estilo retro bien podrían

El estilo retro y la tranquilidad de ciertos momentos, invitan a muchas personas a trabajar allí (FOTO: L´Autre Café)

representar la decoración de los míticos cafés parisinos. Abierto de 8 de la mañana a 2 de la madrugada, se trata de un espacio muy amplio por el que pasan todo tipo de estilos de personas, aunque es cierto que se respira un ambiente muy cinéfilo, ya que hasta él se acercan estudiantes y directores de cine.

Del mismo modo, también es fácil encontrar a gente trabajando en sus portátiles. Algo que no es de extrañar teniendo en cuenta que es un lugar muy inspirador. Desde luego, si trabajas en el mundo creativo, quieres conocer parte de la nueva cultura francesa o eres un instagramer o youtuber asiduo, este lugar te va a servir de ayuda para subir nuevas fotos o vídeos que, sin duda, tendrán gran tirón.

Cafetería Sacher, en Viena, tradicional por su famosa tarta

Y de Francia nos vamos hasta Austria, en concreto, hasta Viena, donde hay un café que sobrecoge por su elegancia y glamour y en el que, sin duda, el tiempo se detuvo hace tiempo, sin importar nada a todas las personas que lo visitan cada día. Hablamos del Café Sacher, que hoy cuenta, no sólo con obrador y cafetería, sino con boutique gourmet, restaurante y hotel.

Un café que recibe su nombre, como bien sabes, por el nombre de la famosa tarta del mismo nombre y que un jovencísimo aprendiz de pastelero, Franz Sacher, creó en 1832 cuando tan sólo tenía 16 años.  A día de hoy, en su cafetería se sigue respirando un gran ambiente cultural.

(FOTO: abc.es)

Curiosas, sin duda, son las 13 casetas de la Cabmen´s Shelter Fund que aún hoy continúan activas en Londres. Se trata de pequeñas casetas donde los taxistas pueden parar a tomar té o café para reponer fuerzas y, aunque está reservado exclusivamente a ellos, si tienes la suerte de estar en Londres un día de puertas abiertas, merece la pena visitar estos singulares cubículos, que fueron creados en 1875, cuando un grupo de filántropos se apiadó de todas las horas que tenían que hacer los cocheros de caballos y pusieron en marcha estos lugares para que pudieran, como bien decíamos, tomar un té o un café.

Se construyeron un total de 61 casetas en las que había una cocina, comida y sillas para hasta 13 cocheros, de las que hoy se conservan un total de 13, como te he comentado más arriba. Son muy estrechas, ya que no podían ocupar más espacio del que ocupaba un coche de caballos, al situarse en la vía pública. Sin duda, una forma de conocerparte de la historia de Londres, desde otra perspectiva.

(FOTO: http://www.in-venice.com)

Y terminamos esta ruta europea donde comenzábamos, en Venecia, visitando su famosísimo Caffé Florian, fundado en 1721. Las delicias que se preparaban en aquel entonces, así como la majestuosidad de sus salones, llamaron la atención de políticos e intelectuales de la época, convirtiéndolo en un lugar de culto que ha llegado hasta nuestros días, en el que, además del servicio de cafetería, el Caffé Florian se ha convertido en un espacio cultural de referencia, donde se celebran todo tipo de eventos y convenciones que, además, cuenta con una tienda gourmet.

Y tú, ¿qué otros cafés has visitado y nos recomiendas?