Una de las mayores ventajas que nos ha aportado la globalización es que podemos conocer y compartir todas las cosas buenas que encontramos en el mundo. Una de esas maravillas es la gastronomía y otra que, a pesar de que vivamos en diferentes países y hablemos idiomas que ni se parecen, compartamos gustos o costumbres, como por ejemplo, tomar el té.

Está claro que no tiene nada que ver la forma de tomar o de ver el té en la cultura japonesa, inglesa o en España. Pero en todos los países se toma té y en todos se acompaña de pequeñas delicias, dulces o saladas. Hoy te quiero hablar de algunas de ellas para que, si lo deseas, tú también las prepares la próxima vez que tengas una visita y quieras sorprenderles o darte, tú misma, un capricho cuando tomes el té. ¡Empezamos!

Dulces marroquís

Una de las horas del té más famosas del mundo es la de Marruecos y su famoso té verde moruno. Ese que se prepara con menta y gran cantidad de azúcar, en vistosos vasos de plata. Observar cómo lo hacen es todo un ritual y algo digno de ver, al menos, una vez en la vida.

A ese delicioso té verde moruno le suelen acompañar suculentos dulces, la mayoría de ellos elaborados con miel y frutos secos. He escogido para ti esta receta que podrás hacer sin ningún problema.

Chebakia 

De alto poder nutritivo, este dulce típico marroquí se elabora en grandes cantidades durante la época del Ramadán. Esta receta de la que te voy a hablar la he extraído del blog Siente Marruecos. Para elaborarla vas a necesitar:

  • 250 gr. de harina
  • 100 gr. de almendras tostadas y sin piel
  • 75 gr de sésamo tostado (más lo que consideréis para espolvorear)
  • 1 cucharadita de canela
  • 50 ml. de agua de azahar
  • 1 cucharadita de anís en grano
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de vinagre
  • 25 gr. de mantequilla
  • 50 ml. de aceite de oliva
  • 100 ml. de agua
  • Aceite de girasol
  • 500 ml. de miel natural (que no tenga aroma ni sabores)
  • 1 sobre de levadura

Una vez tengas todos los ingredientes, los pasos a seguir son los siguientes:

  • Paso 1: toca trabajar los ingredientes. Por un lado, hay que moler las almendras lo más finas que puedas, de manera que luego puedas trabajar bien la masa (si quieres ahorrarte este paso, puedes comprarlas directamente así, pero siempre queda mejor si lo haces tú). Por otro lado, tendrás que hacer una masa triturando las semillas de sésamo, con un buen chorro de aceite y añadir el anís en grano. No tendrás problema alguno si lo haces con la batidora.
  • Paso 2: en un cuenco mezclamos las almendras, un huevo, la canela y echamos una cucharada de vinagre. Cuando esté bien mezclado, añadimos la pasta de sésamo que hemos hecho en el primer paso, el aceite restante y el agua de azahar y removemos todo.
  • Paso 3: a la mezcla del paso 2 se añade la levadura y después la harina bien tamizada y vamos amasando con las manos, hasta que podamos moldearla a nuestro gusto. La extendemos sobre una superficie plana, agregamos un poco de agua y seguimos amasando durante 15 minutos. Este proceso es algo laborioso, pero el resultado merece la pena.
  • Paso 4: pasado este tiempo, hacemos una bola con la masa, la ponemos en papel film y dejamos reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente (salvo que haga calor; entonces es mejor meterlas en el frigorífico).
  • Paso 5: extendemos bien la masa y la dividimos en 3 partes. Cogemos una de ellas, la estiramos lo máximo que podamos y hacemos rectángulos de unos 6 centímetros aproximadamente. Dentro de cada uno de ellos, hacemos 3 cortes, pero sin que lleguen a los bordes.
  • Paso 6: esta es la parte más difícil; toca darle forma a la masa que has preparado. Coge un rectángulo, póntelo sobre la palma de la mano y haz una especie de trenza con esas tiras. La forma final ideal sería una flor, pero si no lo consigues, quedarán igual de ricos.
  • Paso 7: pon una sartén a calentar con aceite y cuando esté lo suficientemente caliente, vas echando los chebakia, para que se vayan dorando y tostando. ¡Ten cuidado de que no se quemen! Al sacarlos, se suele espolvorear con sésamo tostado.

Es verdad que los pasos a dar son bastantes, pero el esfuerzo merecerá la pena. Sólo necesitarás una dosis de paciencia en la cocina. Pero si te gusta la repostería, no tendrás ningún problema y seguro que sorprendes a tus visitas.

Receta de bocaditos salados y dulces ingleses

Junto con el famoso té de las 5, los scones son los protagonistas de las tardes más típicas inglesas, incluso de muchos desayunos. Se trata de una receta tradicional, que ha sabido pasar de generación en generación y de la cual existen diferentes versiones.

Hoy quiero compartir contigo una que he visto en la web Más Edimburgo. Verás que es muy sencilla y gracias a ella podrás deleitar a tus invitados con los famosos bocaditos dulces y salados de la hora del té más popular del mundo; la inglesa.

Para elaborarlos vas a necesitar: 

  • Harina con levadura o harina de trigo (225 g)
  • Levadura en polvo (4 cucharaditas)
  • Azúcar glas (1 cucharada)
  • Sal (una pizca)
  • Mantequilla sin sal, fría (90 g)
  • Huevo (1)
  • Leche (70 ml) + un poquito para pintar

Como opción, también puedes añadir unos trozos de frutos rojos a la masa, independientemente de que luego el relleno sea dulce o salado.

Estos scones podrás tomarlos en el desayuno o en la merienda y los pasos a seguir para elaborarlos son los siguientes:

  • Paso 1: precalienta el horno a 200 ºC y pon, en una de las bandejas que vayas a utilizar, papel de horno, de manera que los scones no se peguen y te resulte más fácil sacarlos una vez estén horneados.
  • Paso 2: en un bol, mezclamos la harina tamizada con la sal y el azúcar. Después, añadimos la mantequilla que habremos cortado en cubitos y amasamos lentamente con las manos. Si has optado por añadir frutos rojos, éste es el momento de hacerlo.
  • Paso 3: en otro bol, bate el huevo junto con la leche. Vuelve a la masa del paso 2, haz un hueco en el medio y añade la mezcla que acabas de hacer. Remueve hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
  • Paso 4: busca una superficie donde poder estirar la masa con un rodillo. Ésta tendrá que tener unos 3 o 4 centímetros de espesor. Una vez lo tengas, coge un cortador redondo o un vaso pequeño y vete haciendo círculos en la masa.
  • Paso 5: corta esos círculos sobre la bandeja del horno que habías elegido en el paso 1 y barniza la superfie de cada uno de ellos con un poco de leche. Hornea durante aproximadamente 12 minutos, o hasta que estén dorados. Sirve los scones templados.

Y ahora que ya los tienes, ofrece a tus invitados el relleno que quieran poner a esos deliciosos bocaditos de pan casero. Por ejemplo, mermeladas dulces y saladas, cremas de cacao o de queso de untar. Algunas personas también le añaden bacon, salmón o jamón blanco. Y a ti, ¿cómo crees que te gustarán más?

Dulces japoneses para la hora del té

Ni la hora del té inglesa, ni la famosa ceremonia del té en Marruecos superan a la fama que tiene la ceremonia del té en Japón. En ella, el té matcha y la persona que lo preparan son los verdaderos protagonistas. Y, por supuesto, al igual que en el resto de países, esta ceremonia también está acompañada de pequeños dulces.

En esta ocasión, te propongo que prepares los famosos mochis japoneses, que elaboraremos con té matcha. En este caso me he basado en la receta que ofrecen en el blog Recetas Japonesas. Para elaborar los matcha mochis vas a necesitar:

  • 250g de harina de arroz glutinoso (es muy importante que el arroz cumpla esta característica para que el mochi quede como se espera)
  • 100g de azúcar
  • 250 ml de agua
  • Almidón de patata (katakuriko) o maizena (esta segunda opción es más sencilla de encontrar y funciona igual de bien).
  • 10g de té verde en polvo matcha

Esto para hacer la masa. Pero los mochis llevan un relleno dulce. Puedes completarlos con pasta de té matcha (en la receta de matcha dorayaki que publicamos en otra entrada puedes ver cómo se hace), chocolate, fruta, helado, crema, nocilla, mermeladas…En Japón, lo más normal es que te los sirvan con el relleno tradicional: anko. Puedes ver la receta que proponen desde Recetas Japonesas, aquí.

¿Ya tienes todos los ingredientes? Entonces, ¡vamos con los pasos a seguir!

  • Paso 1: Calienta unas cinco cucharadas de agua y mezcla bien con el té verde en polvo matcha hasta que no queden grumos. Deja enfriar.
  • Paso 2: Pon la harina, el arroz y el azúcar en un bol y mezcla bien. A continuación, añade el agua y vuelve a mezlcar. Por último, el té matcha que hemos preparado en el primer paso y mezcla hasta que quede una masa homogénea.
  • Paso 3: tapa la mezcla con papel film transparente y ponla a calentar en el microondas durante 2 minutos. Saca, remueve y vuelve a repetir la operación de calentar en el microondas. Cuando veas que la superficie ha quedado brillante, entonces sabrás que está listo.
  • Paso 4: hazte con un mortero y machaca con él la pasta mochi.
  • Paso 5: en una superficie plana pon una gran cantidad de almidón o maizena e impregna tus manos con el mismo producto. Saca la masa del bol, añade algo más de maizena o almidón sobre la misma para que se enfríe.
  • Paso 6: con esa masa haz un cilindro alargado y divide la masa en pequeños cuadrados (te saldrán unos 15 si has trabajado bien la masa). Aplasta cada uno de esos cuadrados y sobre los mismos pones un poco del relleno que hayas elegido (puede ser variado) y cierras el cuadrado, esta vez, en forma de bola. ¡Ya están listos para comer!

¿Y las pastas de té?

Claro que sí. Está genial probar sabores nuevos, pero también podemos disfrutar del té y un pequeño dulce con productos de siempre, como las pastas de té. Pastas que, si quieres, las puedes comprar o hacerlas tú mismo. ¡Es realmente sencillo! En este caso, me he basado en la receta que ofrecen en Pequerecetas.

Los ingredientes que utilizarás son los siguientes:

  • 170 g mantequilla o margarina
  • 100 g azúcar glas
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
  • 2 yemas de huevo
  • 300 g harina

Cuando lo tengas todo, los pasos a seguir son los siguientes:

  • Paso 1: en un bol grande mezclamos la mantequilla o margarin, junto con el azúcar glas, la sal y la esencia de vainilla.
  • Paso 2: añadimos las yemas de huevo, poco a poco, mientras seguimos removiendo y vamos incorporando la harina, tamizándola. Cuando la masa esté hecha, la metes en papel transparente y la dejamos reposar durante 45 minutos en el frigorífico, para que coja consistencia.
  • Paso 3: pasado este tiempo, comenzamos a precalentar el horno durante 10 minutos a 200 grados. Mientras tanto, en una superficie lisa y limpia espolvoreamos harina (bastante, para que no se pegue la masa) y la extendemos mediante un rodillo (deja un grosor de unos 3 centímetros).
  • Paso 4: con la ayuda de un cuchillo o de un cortapastas, vamos dando forma a esa masa. Recortamos con la ayuda de un cuchillo y vamos colocando las pastas sobre una bandeja de horno en la que, previamente, habremos puesto papel de horno. Dejamos en el horno durante unos 10 minutos.

Cuando las saquemos dejaremos enfriar antes de servir el té. Es cierto que en algunos sitios te las sirven templadas, pero no a todo el mundo le gusta ese efecto.

Y, ahora sí, sólo me queda desearte que disfrutes de tu momento de té con estas recetas y que me cuentes qué te han parecido, si las vas a probar o si nos quieres proponer otras. ¡Hasta el próximo post!