¿Sabías que las primeras tisaneras fueron creadas hace 2200 años? ¿O que, por aquel entonces, no tenían asa? A diferencia del té, las tisaneras han ido evolucionando al mismo tiempo que lo hacía la sociedad. Hoy quiero hablarte de su historia.

Por eso, me gustaría que me acompañaras a lo largo de este viaje, el cual, te prometo te va a gustar y te va a sorprender a partes iguales. Te voy a hablar, no sólo de cuándo surgen, sino del recorrido que han tenido hasta llegar a nuestros días, así como los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir una, o qué variedades que podemos encontrar. ¿Vienes?

Historia de las tisaneras

Tanto si hace tiempo que nos sigues, como si no, seguro que sabes que el té nació en China, país donde hoy se le sigue rindiendo culto y forma parte de sus tradiciones más ancestrales, amén de ser el lugar del mundo donde mayor cantidad del mismo se produce.

Pero si bien es cierto que sabemos que el té nació en China, no queda muy claro la manera en la que surgió, aunque, sin duda, la versión más extendida es la de casualidad; sí, aquella casualidad gracias a la cual hoy en día el té es la segunda bebida más consumida del mundo.

Se dice al respecto que estando el emperador chino  Shen Nung tumbado bajo las horas de la Camelia Sinensis, una ligera brisa hizo que una hoja cayera sobre un vaso de agua que tenía a su lado. Al despertarse, el emperador se entusiasmó con el sabor que había dejado la hoja y así es como el té comienza a utilizarse.

Teniendo esto en cuenta, a nadie le va a extrañar que las primeras tisaneras se crearan durante el reinado de la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.) o, al menos, los primeros restos de utensilios para tomar té se han encontrado en las tumbas de los emperadores de esta dinastía. Algo que, además, coincide en el tiempo (con poca diferencia) con la maravillosa casualidad que acabamos de contar más arriba.

Sin embargo, aquellas primeras tisaneras nada tenían que ver con el aspecto que tienen las actuales: eran una especie de cuencos de barro que fueron llamados Zhong. Hoy en día, en China se siguen utilizando este tipo de tisaneras o imitaciones de las mismas, pero no tienen nada que ver con los vasos de porcelana alargados y con infusor que utilizamos en la actualidad.

De hecho, la porcelana, como material para elaborar tazas o tisaneras, no llegaría hasta que el té entró a formar parte de la vida de los ingleses, los europeos más famosos en lo que a tomar té se refiere. Entre tanto, también se utilizó la arcilla, porque era más resistente que el barro.

Evolución de las tisaneras

La tisanera Tolanca es una muestra clara de que hay gran variedad de tipos de tazas de tipo

Ahora que ya conoces el origen de las tazas de té, ¿qué te parece si te cuento cómo han ido evolucionando con el paso de los años? Lo cierto es que estos objetos que hoy nos parecen tan cotidianos, han tenido que viajar, primero, a Corea y a Japón, donde los monjes las llevaron para tomar el té.

Posteriormente, fueron introducidas en Persia, coincidiendo con la famosa ruta del té y los caballos, de la que también hemos hablado cuando hemos citado la historia del té. Pero tuvieron que pasar siglos, concretamente, hasta el XVII, cuando este tipo de utensilios comenzaron a emplearse en Europa para tomar el té.

Esto coincide, a su vez, con la llegada del té a Europa, concretamente a Ámsterdam, donde comenzó a tomarse por primera vez e 1610, aunque dos siglos atrás, en 1497, los portugueses fueran los primeros europeos en probar el té, pero en India, donde era una bebida ya muy popular, tal y como lo es hoy en día.

¿Curioso, verdad? Nadie asociaría los Países Bajos con el té y, sin embargo….¡la historia nos dice lo contrario! De hecho, serían unos viajantes holandeses los que llevarían el té a Reino Unido, donde comenzó a tomar fama el té negro; algo que perdura hasta nuestros días.

Ya en 1720, esta bebida – hoy la tercera más consumida del mundo – se generalizó, especialmente entre la gente de la clase clase alta. Así fue como, poco a poco, se fue introduciendo el platillo, de manera que se pudiera depositar la tisanera mientras esta reposaba o se enfriaba y, por último, como he comenzado al principio, el asa para sujetarla.

A partir de ahí y hasta nuestros días, vemos tazas de todo tipo y gran variedad de materiales: desde aquellas con formas de corazón, por ejemplo, hasta algunas elaboradas en hojalata o cristal, entre otras. Además, algunas incluso prescinden del asa – ese elemento tan característico de una tisanera – a cambio de una banda de caucho e, incluso, las más modernas y con el boom del DIY, elaboradas en crochet, sin olvidar, por supuesto, las famosas de cartón grueso.

¡Y lo que nos quedará por ver! Pero mientras esto va llegando, ¿qué te parece si te hablo de los tipos de tisaneras que más se emplean en la actualidad? ¡Vamos con ello?

Tipos de tisaneras más utilizados y cómo elegirlas

Porque hoy en día te puedes encontrar con una infinidad de formas y materiales en lo que a tisaneras se refiere, no está de más conocer las más solicitadas o utilizadas, de manera que tengas en cuenta sus características, beneficios y propiedades a la hora de elegir la próxima que vayas a comprar.

Así las cosas, los tipos de tisaneras más utilizados son:

  • Tisaneras de porcelana: junto con las de cerámica, son las más utilizadas. ¿Por qué? Son las que mejor soportan los cambios de temperatura y conservan por más tiempo nuestra bebida caliente. Dentro de las diferentes gamas, las mejores siempre son las que tienen las paredes más finas.
  • Tisaneras de cerámica: al igual que las anteriores, su uso está muy extendido y son, por lo general, algo más económicas que las primeras. La principal diferencia frente a las primeras es que son algo más frágiles- es más fácil que se rompan, especialmente por la parteb del asa- y que son más gruesas.
  • Tisaneras de cristal: fueron de las últimas en salir, por la delicadeza del material. Sin embargo, los avances en tecnología han hecho que sea posible beber té en ellas sin que exploten por el calor y, lo cierto es que es quedan genial, especialmente cuando tomamos el té en el trabajo.
  • Tisaneras Mug: son las más modernas y, aunque su uso se ha dado más para tomar café, lo cierto es que son ideales para aquellas personas que consumen té o infusiones en pirámides, ya que te permite coger el vaso con las dos manos y no te quemarás porque tienen una goma en medio para poder sujetarla cuando quema. Sin duda, un buen sustito al asa, la cual, a algunas personas les resulta incómoda. Para gustos…ya se sabe…¡los colores!

Y ahora que ya tienes estos datos, ¿quieres algunos consejos más a la hora de elegir la tisanera perfecta para ti? Entonces toma nota de los siguientes apuntes:

  • Que sea ligera: siempre es mejor coger una tisanera que pese poco, ya que el propio té le aportará peso. Si desde el comienzo ya pesa, no resulta agradable tenerla en la mano y una de las cosas que más nos gustan a los amantes del té es precisamente esa: poder tenerla entre manos para sentir su calor y su aroma.
  • Asa, ¿sí o no? Todo depende de si te resulta más agradable poder coger la taza con las dos manos, sin que el asa te impida hacerlo o si esto no te molesta. En caso de que decidas decantarte por la que tiene asa- que siempre son más fáciles de sostener- ten en cuenta que ésta sea lo suficientemente ancha para que la cojas con comodidad. Las de Aromas de Té lo son.
  • El tipo de infusor: si sueles tomar rooibos o infusiones con hojas pequeñas, lo mejor es que elijas el de acero. Si tomas té verde, té rojo, té blanco o té negro, en definitiva, tés con hojas grandes, puedes utilizar tanto ese, como el de porcelana que traen a juego algunas tisaneras.

Pues bien, teniendo todo esto en cuenta, ahora sí, te invito a que visites nuestra sección de tisaneras donde las encontrarás de todos los estilos y tamaños; algunas de ellas, por cierto, muy especiales.

¿Te han resultado útiles estos consejos? Entonces me encantará que valores el contenido y lo compartas en tus redes para que tus allegados también puedan hacerse con esta información. ¡Hasta el próximo post!