Cada época del año tiene sus características. Y no hablo sólo de las condiciones climáticas, también me refiero a las costumbres que tenemos en los diferentes momentos del año. Por ejemplo, en verano lo más común es ir a la playa, la piscina o el río, disfrutar de las terrazas y dar largos paseos al aire libre. Sin embargo, en invierno tendemos más a estar en cafeterías en las que refugiarnos del frío o, en general, en lugares donde se concentra la gente y, por tanto, el calor.

Estas costumbres tienen también su parte negativa por decirlo de alguna manera. Y es que cada época del año tiene sus enfermedades y hoy venga a hablarte de algunas de las más comunes del verano, como por ejemplo, las cistitis o las conjuntivitis. También de los consejos de salud más recomendables para ponerles fin, reducir los síntomas o, mucho mejor, evitarlas.

¿Te interesa el tema? Entonces te invito a que me acompañes a lo largo de las siguientes líneas y a que aportes todas las ideas que se te ocurran para mejorar el contenido o hacer las preguntas que consideres pertinentes, a las que te responderé encantada, dentro de mis conocimientos (claro está, no soy doctora ?)

5 enfermedades comunes en verano

  1. Otitis. Si la has sufrido de niño o de adulto sabrás lo mucho que puede llegar a doler, si bien es cierto que hay personas que no llegan a sentirlo.  Sin embargo, la infección sí que se da en todos los casos y esta puede derivar en fiebre. Pero, ¿por qué la otitis es tan típica del verano? Tal y como explican los especialistas, durante el verano se dan las circunstancias perfectas para que las bacterias que afectan al oído se reproduzcan en el mismo: combinación de agua y calor. En la mayoría de los casos se nos olvida meternos al agua con tapones o secarnos bien esta parte del cuerpo una vez salimos del agua. Así las cosas, la humedad que se queda dentro, unido a las altas temperaturas de esta época del año hacen que proliferen los casos de otitis.
  2. Deshidratación. Seguro que lo has escuchado o leído más de una vez: los expertos recomiendan tomar entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Lo más seguro es que tú lo lleves a cabo, pero no sabes la cantidad de gente que hay a la que le cuesta beber un vaso de agua. Y si esto no es nada saludable durante el resto del año, imagínate lo grave que puede llegar a ser en verano, donde esa recomendación diaria de beber agua aumenta. Y es que en verano sudamos más y, por tanto, nuestro cuerpo pierde más agua, por lo que hay que recargarlo con más frecuencia. La deshidratación tiene como consecuencias fiebre, vómitos o dolores de cabeza entre los síntomas más comunes, pero también se puede acelerar el ritmo del corazón o notar sequedad en la boca, entre otros.
  3. Golpes de calor. Queremos aprovechar al máximo esta época del año en la que disponemos de más tiempo libre, por lo general, y el buen tiempo hace que estemos más predispuestos a salir a la calle a cualquier hora. Sin embargo, no podemos olvidar que las altas temperaturas de esta época nos pueden jugar una mala pasada si no tenemos en cuenta las normas básicas que siempre recuerdan los doctores: protegerse del sol con la ropa y complementos adecuados (gafas de sol y gorras), así como la crema solar, hidratarse (especialmente niños y mayores) y, sobre todo, no estar expuestos al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 horas). Un golpe de calor suele deberse a la falta de cumplimiento de estar normas básicas, especialmente la última, que se traduce en desmayos, sudores, fiebre y deshidratación.
  4. Cistitis. Esta infección urinaria que se da tanto en hombres como en mujeres y tanto en niños como en adultos se produce durante todo el año, pero los casos aumentan durante el verano, debido, principalmente, a la falta de cuidado a la hora de salir del agua o de la piscina. Y es que lo mejor sería que nos cambiáramos el bañador para evitar la humedad en nuestra zona más íntima, lo que propensa la aparición de las bacterias que provocan la cistitis. Además, un mayor contacto con el agua fría o la falta de higiene tras la práctica sexual (especialmente en el caso de las mujeres), también hace que aumenten estos casos.
  5. Intoxicaciones o problemas digestivos. Aquí entran en juego muchísimos factores. El primero de ellos, que el calor provoca que las cámaras frigoríficas no funcionen como el resto del año y, por tanto, ciertas comidas se puedan ver afectadas, especialmente aquellas realizadas con mayonesa. Por otro lado, en esta época del año son muchas las personas que tienden a descuidar su dieta; ya sea porque al estar de vacaciones les cuesta más encontrar comida saludable o porque con el calor prefieren picar entre horas y no sentarse a comer un buen menú, como lo hacen el resto del año. Ambos factores, unidos al aumento de las bebidas azucaras, con alcohol o con gas, provocan numerosos problemas de salud digestiva.

Consejos de salud contra enfermedades del verano

Como la lista es muy larga, me voy a centrar en aquellos que considero de mayor importancia:

  • Defensas a punto. Son muchas las personas que se preparan los meses previos al verano para lucir cuerpazo, pero pocas las que se encargan de recargar su cuerpo de vitaminas y minerales, es decir, de defensas para afrontar como más fuerza el verano, al igual que hacemos de cara al invierno. Piensa que cuanto más sudas, más sales y minerales pierdes y esto hace que bajen tus defensas, así que toma alimentos y bebidas naturales que te aporten estas sustancias, como por ejemplo, las verduras de hoja verde o las de color naranja y rojo, además de infusiones como el rooibos, la moringa, la cúrcuma o el jengibre, entre otros.
  • Hidratación. Ya he hablado antes de esto, pero es que es realmente importante en esta época del año. Recuerda que somos un 70% agua (en algunas épocas de nuestra vida, siendo más niños, aumenta hasta un 80% según algunos expertos), así que tenemos que mantener siempre esa proporción, de manera que nuestro cuerpo no sufra más de lo debido. Si te cuesta beber agua, consume tés e infusiones, incluso café con hielo, que te ayudarán a mantenerte hidratado; eso sí, procura que sea sin azúcar, ya que este te dará más sed. Olvídate de las bebidas azucaradas o con gas (o, al menos, intenta disminuir su consumo). Sé que son muy apetecibles, pero piensa en todos los beneficios que te aportan las bebidas que te acabo de mencionar, así como el agua. Y reduce también el consumo de alcohol, tan asociado a esta época del año.
  • Protégete. Utiliza ropa de algodón, gorras, gafas de sol y protección acorde a tu edad y piel. Procura no estar expuesta al sol en las horas centrales del día y si tienes que hacerlo por trabajo, no olvides proteger tu piel, pero también tu cuerpo con una buena hidratación. Hay que tener especial cuidado en estos casos con niños y mayores, que tienden a olvidar que tienen que mantenerse hidratados y luego sufren las consecuencias de no hacerlo. Si vas a practicar deporte, intenta hacerlo en las primeras o últimas horas del día. Si ha de ser al mediodía, que sea en el agua o en algún recinto cerrado.
  • Plantas naturales y otros productos. Verdura y pescado son básicos durante todo el año, pero es que, además, hay otros productos que la naturaleza pone a nuestro alcance que nos ayudarán a cuidarnos durante esta época del año. Por ejemplo, los cítricos o las frutas que contienen más cantidad de agua, como la sandía o el melón. Por otro lado, los frutos rojos te ayudan a reducir las cistitis, además de mejorar la circulación, algo que también preocupa en esta época del año, especialmente a aquellas personas que tienen pesadez de piernas debido a las varices.

En resumen

Sé que es verano y da más pereza cuidarse, pero es necesario hacerlo al igual que lo hacemos durante el resto del año. La principal medida a tener en cuenta es la de una correcta hidratación y protegernos del sol que, si bien es cierto que nos aporta vitamina D y mejora nuestro estado de ánimo, también puede jugarnos una mala pasada.

Espero que este artículo te haya resultado de gran utilidad y que lo compartas con tus amistades en redes sociales. ¡Nos vemos en el próximo post!