Cocinar con té negro: características y recetas

Aceite, sal y azúcar son tres de los ingredientes que más utilizamos en nuestra cocina. Son la base de las salsas, nos ayudan a condimentar nuestros platos o a endulzar otros.

En el caso de la cocina asiática, la cosa cambia. Y es que entre algunos de los ingredientes más habituales, se encuentra el té. Sí, el té. Y no sólo hablo del té matcha que es el que más conocemos nosotros para dar un toque de sabor, color o esponjosidad a diferentes recetas (principalmente dulces), sino del té rojo, té blanco, té verde o el té negro.

En realidad, tampoco nos tendría que extrañar tanto. En España, tierra de vinos, se utiliza también el vino blanco o el tinto para cocinar, e incluso licores como el anís o el pacharán para añadir a nuestros postres, entre otras bebidas espirituosas.

Lo bueno de utilizar té en la cocina es que, además, es saludable y no tiene ni una pizca de azúcar, ni de alcohol (por mucho que éste se evapore por completo cuando cocinamos).

Por eso, hoy queremos dedicar este espacio mensual al té negro y, en concreto, a cómo cocinar con él, conocer qué propiedades y características tiene para que en China o Japón se incluya entre los ingredientes habituales de su cocina.

Para hacerlo más ameno y completo, vamos a preparar un menú a base de primero, segundo y postre, de manera que puedas ver los diferentes usos que se le puede dar a esta variedad de té, en la cocina.

Características y usos del té negro para cocinar

Como te decía, el té negro se utiliza, sobre todo, para las salsas, pero también para marinar carnes y pescados. La idea no es dar un sabor concreto (salvo que el objetivo sea marinar) sino más bien utilizar las propiedades de este té, que, entre otras, consigue:

  • Reblandecer carnes duras. Porque a veces se nos queda la carne de esta manera antes de cocinarla y no resulta nada agradable al paladar
    • ¿Para lograrlo? Basta con elaborar una infusión de té negro y añadirle un poco de caña de azúcar. A continuación y con la ayuda de un pulverizador (o de una cucharilla de café, en su defecto) se baña levemente la carne con la infusión y se deja un rato en el horno. De esta manera verás cómo la carne se reblandece y resulta muy agradable a la hora de comer.
    • Además, puedes aprovechar esa infusión para hacer una salsa ligera o algo más espesa (añadiendo maicena) y añadirla a la carne cuando se sirve (mi consejo: que la mezcles con un poco de salsa de soja o un poco de salsa de tomate) y acompañarla de verduras, un puré de patata natural o un poco arroz o couscous integral, por ejemplo, y hacer un plato muy equilibrado.
  • Conservar más tiernas las verduras y hortalizas. Por eso es perfecto hacer una salsa o utilizar como condimento una infusión de té negro cuando se preparan ensaladas o se cocinan las verduras al vapor, ya que ayuda a que se conserven más crujientes y sabrosas, sin que queden demasiado blandas.
    • ¿Cómo se consigue? Simplemente tendrás que preparar una infusión de té negro y dejarla enfriar. Una vez pasado el tiempo suficiente, puedes verterla en un pulverizador y añadir un poco de sal y aceite al gusto para, después, rehogar las verduras u hortalizas en la mencionada salsa.
    • ¿Se quedan duras? No, ni se quedan duras ni le dan sabor (si acaso, un toque ligero a té negro en caso de que la variedad tenga un sabor fuerte). Lo que hace es que se quede crujiente o en su punto, durante más tiempo. Por lo que esta combinación es perfecta si preparamos la comida de antemano o nos llevamos las verduras para comer en la oficina.
    • Un consejo: en caso de que se trate de lechuga, pon la salsa abajo del todo, sigue por los ingredientes húmedos y termina con la lechuga, de manera que se conserve mejor.

Un menú completo a base de recetas con té negro

Como te decía al comienzo de este artículo, quiero que veas los diferentes usos que se le pueden dar al té negro en la cocina, así que he seleccionado 3 recetas para que puedas elaborar un menú muy completo.

PRIMER PLATO: Ensalada ligera con vinagreta de té negro. Para elaborarla vas a necesitar los siguientes ingredientes:

  • Mezclum de lechugas (combina las de hojas más claras con las oscuras o, directamente, compra un sobre de lechuga con esa variedad, para no complicarte)
  • Una zanahoria
  • Un puñado de tomates cherry
  • Dos o 3 nueces
  • Una porción de queso de cabra
  • 4 ó 5 gajos de mandarina
  • 2 ó 3 fresas
  • Vinagre de manzana
  • 1 infusión de té negro (te recomendamos el té negro Darjeeling Himalaya)
  • Aceite de oliva (si puede ser, Virgen Extra)
  • Sal

Una vez tengas todos los ingredientes, el primer paso es preparar la vinagreta. Es muy fácil: prepara la infusión de té negro por un lado, déjala reposar y cuando esté a temperatura ambiente, viértela en un pulverizador, al que añadirás el vinagre de manzana, la sal y el aceite al gusto. Si la quieres un poco más espesa, añade un poco de Agar-Agar u otro espesante natural (aunque para ello necesitarás calentarla previamente y, después, añadir la mezcla en el pulverizador).

A continuación, sólo tienes que cortar la ensalada, las hortalizas y las nueces como más te guste comerlas, añadir la fruta y el queso en pequeñas porciones y rehogar con la vinagreta.

Mi consejo: prueba la vinagreta antes de añadirla a la ensalada. Si está a tu gusto, añade un poco, mezcla y prueba. Es mejor poder echarle más vinagreta en caso de que consideremos que está sosa la ensalada, antes que no poder comerla por un intenso sabor.

SEGUNDO PLATO: Chuletas de cordero con verduras y salsa de té negro. Para su elaboración vas a necesitar los siguientes ingredientes:

  • Chuletas de cordero (las que consideres para la ocasión y el número de personas)
  • Verduras: espárragos trigueros, judías verdes, pimiento verde y cebolla
  • 1 bolsita de té negro (Té negro Breakfast Eco)
  • Media cucharada de jengibre (lo puedes hacer en polvo o combinar el té negro con la infusión de jengibre ecológico).
  • 2 cucharadas de miel
  • 200 ml de salsa de soja
  • 1 diente de ajo
  • Aceite, sal y pimienta negra, al gusto

Una vez tengas todos los ingredientes, el primer paso será preparar la infusión de té negro. Mientras esta reposa, se untan las chuletas en aceite y se salpimenta. Resérvalo.

A continuación, se pela el ajo y se machaca en un mortero. Cuando esté listo, añadimos el jengibre, el té negro, la miel y la soja y mezclamos bien.

Para preparar las verduras, las podemos hacer o al vapor o, simplemente, se meten en el horno, al mismo tiempo que se meten las chuletillas. Si lo prefieres, también puedes hacerlo en la sartén todo.

Sea cual sea la fórmula que elijas, también tienes dos opciones a la hora de añadir la salsa de té negro: o bien lo añades mientras cocinas la carne y la verdura o bien la dejas como acompañamiento para que cada uno le eche la salsa que desee al gusto. Todo depende de lo mucho o poco que conozcas a tus comensales o de si hay mucha diferencias de gustos entre ellos.

POSTRE: Flan de té negro. Se trata de un tipo de postre que, salvo contadas excepciones, gusta a todo el mundo. Es fácil de comer y, por supuesto, de cocinar. Además, al ser ligero, nunca suele sobrar. Ni siquiera en las comidas copiosas.

Para elaborar este flan vas a necesitar:

  • 650 ml de leche entera
  • 150 de azúcar (o de otro endulzante natural)
  • 2 pirámides de té negro. El Darjeeling que hemos mencionado antes es perfecto, aunque también puedes optar por un Earl Grey.
  • 2 sobres de cuajada
  • Caramelo líquido

Ahora que ya sabes qué ingredientes vas a necesitar, los pasos a seguir son los siguientes. Por un lado, pones a calentar la leche con el azúcar. Remueve bien para que no se pegue. Cuando comience a hervir retiras del fuego y añades las pirámides de té negro y lo dejas infusionar durante 10-15 minutos.

Pasado este tiempo, vierte un poco de esa leche infusionada en un vaso y añade los sobres de cuajada. Mezcla bien y, mientras tanto, pon a calentar la leche que te ha quedado en el cazo, de nuevo. Cuando comience a hervir, añades la leche que tenías en el vaso. Remueve bien para que no se pegue y cuando empiece a hervir, retira unos segundos del fuego. Repite esta última operación un par de veces más.

A continuación y mientras dejas que la leche se vaya enfriando a temperatura ambiente, coge el molde donde vas a querer hacer el flan, baña la parte inferior con el caramelo y, por último, añade la leche.

Cuando esté fría metes el molde en la nevera y dejas que pasen unas seis horas para que el flan esté listo para poder comer. Si vas a servirlo durante la comida, mi consejo es que lo hagas la noche anterior. Si es para cenar, con hacerlo por la mañana será suficiente.

Toda una sección de té negro para ti

Como bien sabes, en Aromas de Té contamos con una sección específica de té negro. Sólo tienes que acceder a ella desde aquí y elegir aquellos que mejor te convengan en función de tu receta.

Y, recuerda, que también puedes maridar tus comidas con té negro, en lugar de beber agua o vino. ¡Te sorprenderá la sensación que te aporta!

Ahora es tu turno. Nos encantará que nos dejes en comentarios tu opinión sobre el artículo, si alguna vez has cocinado con té negro o te vas a animar a hacerlo y, sobre todo, nos hará muy feliz que compartas este post en redes y nos menciones. ¡Hasta el próximo post!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.