¿Cuántas veces no te ha pasado escuchar decir a una persona algo que tú sabes a ciencia cierta que es falso? Y nunca mejor dicho lo de ciencia?. Es muy probable que te haya sucedido en más de una ocasión. Se trata de falsos mitos que han ido pasando de generación en generación y que con el tiempo y los avances en ciencia y medicina, se ha descubierto que no son reales.

De hecho, si eres fiel seguidor de nuestras redes sociales, sabes que cada vez que se destapa algún «bulo» o salen nuevas investigaciones sobre el té, el café o algunas plantas medicinales y especias, siempre os las contamos para que seáis los primeros en saberlas.

Por esta razón, hoy voy a utilizar este blog para desterrar algunos mitos sobre el café y el té que se toman como ciertos y que, en realidad, no lo son tanto. Por supuesto, cuando termines de leer este artículo, también me encantará saber si tú conoces otros o si hay alguno que te ha sorprendido al leerlo. ¡Comenzamos!

5 falsos mitos sobre el café

Hasta hace bien poco, eran muchos los que ponían al café a la altura del mismísimo satanás. Sin embargo, las investigaciones científicas han ido echando por tierra muchas de las creencias que existían – aunque para muchos siguen existiendo- sobre el café, de las cuales cabe mencionar las siguientes (¡ojo! Estos datos son a nivel general, por supuesto, en la salud de cada uno…¡no podemos concretar?!)

  1. Tomar más de una taza de café al día es malo. Son diversos los estudios que lo niegan, pero uno de los últimos ha sido el publicado por la Escuela de Salud Pública de Harvard, desde la que aseguran que tomar entre 3 y 5 tazas al día de café reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Pero ese estudio va mucho más allá, porque de él también se desprende que reduce el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 y también patologías de tipo neurológico y todo ello debido a los componentes bioactivos del café (también presentes en el descafeinado para aquellos a los que no les deje dormir). Un estudio que se ha desarrollado a lo largo de los últimos 30 años y en más de 200.000 personas.
  2. El café engorda. Aunque algunos hablan de sus propiedades diuréticas como el milagro para adelgazar – ojo con esto, porque sí que lo es, pero también deshidrata y de ahí que sea malo para tratar la celulitis si lo tomamos en exceso, porque dificulta el trabajo del sistema linfático- también hay quién dice que el café tiene calorías, pero esto es falso. Y es que lo que engorda no es el café, sino los edulcorantes que se le echan al café o los dulces que muchas veces lo acompañan. También aumenta la cantidad de calorías si hablamos de formas de tomar el café como el Capuccino o si le añadimos crema de leche, en lugar de leche desnatada o de tomarlo solo.
  3. El café hace sudar más cuando practicas deporte. Muchas personas piensan que si toman café antes de hacer deporte van a sudar más y por ello optan por otras opciones consideradas más saludables, como el té. Sin embargo, es importante saber que el café mejora el rendimiento de las personas que practican deporte, además de aumentar la frecuencia respiratoria y retardar la fatiga. Eso sí, para estos casos se recomienda tomarlo entre 30 y 60 minutos antes de hacer deporte – probablemente- el tiempo que tardas desde que desayunas hasta que acudes al gimnasio, en muchos casos-. En cuanto al sudor, la Sociedad Internacional de Nutrición en el Deporte asegura que el café no cambia el equilibrio hídrico del cuerpo de la persona que hace deporte y que esto afecte a su rendimiento.
  4. El tipo de café no influye en nuestra salud. Es falso, porque es mucho más saludable el café natural, arábica y de calidad, como el que puedes encontrar en nuestras tiendas, que el café torrefacto que es el que sirven en muchas cafeterías de España, por ser más barato y por tener un sabor menos ácido. Sin embargo, para que el café torrefacto tenga ese sabor característico, éste ha sido previamente tostado con azúcar, por lo que ya no resulta tan saludable. Sin embargo, el café natural no lo lleva. Así que si quieres cuidar tu salud y la de los que te rodean, siempre será mejor que apuestes por café natural.
  5. El café descafeinado no tiene cafeína. Aunque en cantidades muy pequeñas, el café descafeinado sí que entre un 0,1 y 0,3% de cafeína. Por esta razón, piensa que si tomas entre 5 y 10 tazas de café descafeinado al día, es como si tomaras entre una y dos tazas de café normal.

Estas suelen ser algunas de las dudas más recurrentes, pero también cabría mencionar que el café verde resulta más sano que el café natural, siempre y cuando se tome en una infusión realizada del grano y no en cápsulas (que es un formato muy habitual, pero éstas llevan azúcar). ¿La razón? Que al no llevar ningún proceso de tostado se mantienen todas las propiedades del café intactas. ¿Esto quiere decir que es malo tomar café natural? Para nada, sólo que la primera opción aporta más propiedades.

Otra de las preguntas más habituales en cuanto a mitos es sobre el formato del café, es decir, si es mejor comprarlo en grano y molerlo después o no hay diferencia. En este sentido, los expertos coinciden en señalar que siempre es mejor molerlo en casa y justo antes del momento en el que lo vas a preparar. También recomiendan comprarlo en pequeñas dosis, por ejemplo, en la cantidad que corresponda a lo que vayas a tomar en una semana y conservarlo en frascos herméticos, alejados de la luz, como pueden ser nuestras latas de 25 o de 100 gramos. De esta manera, el café siempre será lo más fresco posible.

3 falsos mitos sobre el té

Al igual que sucede con el café, también circulan falsas creencias sobre el té, como las que a continuación voy a mencionar (aunque no son las únicas)

  1. Cada tipo de té viene de una planta diferente. El hecho de que lleven diferentes nombres no es porque proceda de diferentes plantas – todos proceden de la Camelia Sinensis -, sino porque el grado de fermentación es diferente. Eso sí, el rooibos, que muchas veces se considera como otra variedad de té igual – de hecho, en algunos países se le conoce por el nombre de té rojo africano- , procede de una planta de nombre homónimo y que en africano quiere decir arbusto rojo.
  2. El té no caduca. En realidad sí o, mejor dicho, a partir del año, el té comienza a perder parte de su sabor y propiedades. Por esta razón, lo mejor es comprarlo en cantidades que no sean exageradas, sino que correspondan a nuestras necesidades y lo conservemos en un lugar fresco y hermético, como las latas de té. por esta razón, como podrás comprobar, todas nuestras bolsitas de té llevan fecha de caducidad.
  3. Tomar el té con leche o frío hace que pierda sus propiedades. Otra falsa creencia. Otra cosa es que la leche pueda llevar algo de azúcar y, por tanto, ya estés añadiendo un componente que no sea tan saludable o que al tomar ciertas variedades de té frías no disfrutes del mismo sabor que si lo tomaras caliente; de hecho, hay tés que van genial si los tomas fríos o helados. Y sí, las propiedades se siguen manteniendo.

En resumen

Por fortuna, cada vez son más los estudios que desmitifican falsas creencias, a favor o en contra de estos dos tipos de productos. Con todo, también es cierto que cada cuerpo humano es diferente y también lo son las circunstancias personales de cada uno; es decir, que hay momentos que gozamos de mayor o menor salud y esto también puede influir a la hora, por ejemplo, de optar por un café o un té.

Por cierto, ésta última también suelen ser una pregunta que nos hacen bastante; qué producto es mejor que otro. Y, en realidad, los productos son igual de saludables, pero de cada uno dependerá que el té o el café le vayan mejor.

Y tú, ¿qué opinas de todo esto? ¿Te gustaría añadir algún falso mito más? Nos encantará leerte. ¡Hasta el próximo post!