Desde mediados de junio hasta mediados de septiembre, la mayoría de los españoles disfrutan de, al menos, una o dos semanas de vacaciones de verano. Suele ser el periodo de descanso más largo y el que más se disfruta. Por eso, también es el que más problemas acarrea si tenemos en cuenta la vuelta a la rutina. El primer lunes después de las vacaciones siempre es más lunes que nunca y la semana parece interminable. En definitiva, la vuelta a la rutina es muy dura.

Por esta razón, el conocido como síndrome post vacacional es uno de los temas de conversación que más se escuchan a partir de mediados o finales de agosto, que es cuando la gran mayoría va volviendo a la normalidad. Los niños se despiden de sus familiares y amigos de verano en el pueblo y los colegios y guarderías van abriendo sus puertas para que, poco a poco, todos se vayan incorporando a la vida normal.

Puede que tú, ni siquiera hayas comenzado a disfrutar de tus vacaciones todavía, pero como sé que antes o después lo harás, espero que este artículo te sirva de gran ayuda y evitar así sufrir el famoso síndrome que acabamos de mencionar (aunque algunos expertos coinciden en señalar que tal síndrome no existe). ¿Me acompañas? Mi objetivo es lograr que te prepares antes de tiempo para que ni tu mente ni tu cuerpo sufran (o, al menos, lo hagan lo menos posible) cuando te toque volver a tu rutina diaria. ¡Empezamos!

Consejos generales para tu vuelta a la rutina

Porque en mayor o menor medida a todos nos cuesta volver a la rutina, estos consejos generales te ayudarán a hacerla más leve:

  • Regresa un poco antes: sé que quieres apurar lo máximo posible, pero ningún psicólogo recomiendo volver de las vacaciones el día antes de comenzar al trabajo. ¿Por qué? Porque el choque puede ser muy grande. Pasas de estar disfrutando de la playa, la montaña, el campo u otras ciudades a tu oficina, tienda o el lugar en el que trabajes, con el mismo ritmo de siempre. Por eso, intenta organizarte de manera que, al menos, tengas un par de días por delante para aclimatarte y concienciarte de que, efectivamente, las vacaciones (al menos por el momento) se han terminado.
  • Descansa: ¿cómo? ¿pero si acabo de volver de vacaciones? Sí, lo sé, pero también estoy segura de que no las has pasado descansado, sino aprovechando el tiempo que tenías para hacer tareas pendientes, recorrer ciudades, nadar, hacer deporte…las vacaciones, muchas veces cansan más que la rutina diaria. Así que, sí, toca descansar y para ello nada como dormir 8 horas seguidas y acostarte a una hora prudencial.
  • Nuevos horarios: al hilo de lo anterior, lo más recomendable es que, poco a poco, vayas recuperando tu horario normal. Y es que salvo contadas excepciones, cuando estamos de vacaciones y mucho más si hablamos del verano, tendemos a acostarnos mucho más tarde, de la misma manera que retrasamos la hora de levantarnos. Algo impensable si tenemos que ir a trabajar. Así que intentar acostarte antes y levantarte a una hora prudencial, te ayudarán a sobrellevar mejor los madrugones de tu rutina diaria.
  • Organización: saber que cuando vuelvas el trabajo va a estar esperándote sobre la mesa no es lo más agradable, pero tampoco es cuestión de amargarse. Así que lo primero que te aconsejo es que te hagas un planning de cómo vas a retomar la rutina tanto en el trabajo, como en tu vida familiar (en especial si tienes niños pequeños).
  • Enseguida estarás libre: una de las cosas que más le cuesta a la gente es saber que tiene por delante muchos meses de trabajo hasta que pueda volver a tener vacaciones largas. Sin embargo, a lo largo del año tenemos muchos puentes y, sobre todo, lo que tenemos son fines de semana cada 7 días. Así que…¿por qué no planificar alguna pequeña escapadita de 1 o 2 días? También sientan genial y de esas no cuesta recuperarse. Al contrario, nos suelen aportar mucha energía, porque suponen un pequeño momento de desconexión de la rutina. Es como la siesta: 10-20 minutos sientan bien, pero 1 o 3 horas sientan fatal por norma general. Con las vacaciones y los fines de semana sucede lo mismo.
  • Muévete: tener una vida sedentaria no es bueno para tu salud física, pero tampoco mental. El deporte, además de ayudarte a mantenerte en forma, también consigue que te sientas menos estresado y estés de mejor humor, además de que puede ser un momento para conocer gente o para compartir con los amigos y divertirse mientras haces algo que te gusta y que nada tiene que ver con tu rutina diaria. Eso sí, siempre ha de ser un deporte que practiques con gusto.

¿Qué hacer cuando llegas a casa?

Hasta ahora te he hablado de las recomendaciones generales que dan los expertos en esta materia, pero ahora me gustaría centrarme en cosas más concretas, como qué hacer cuando llegas a casa de tus vacaciones y cómo hacer que esa vuelta sea más llevadera.

  • Las maletas: sé que cuesta y cuesta mucho, pero lo más recomendable es que nada más llegues a casa y subas todos los trastos que traías en el coche, tren, avión o autobús en el que hayas vuelto a casa, te pongas a deshacer las maletas y dejes a un lado aquello que se puede guardar directamente en los armarios, lo que hay que meter a la lavadora y si se diera el caso, tirar lo que ya no vayamos a necesitar. Si no llegas tarde, pon tu primera lavadora, mientras ésta termina, puedes ir colocando las cosas. No se trata de hacerlo a la carrera, pero si no deshaces la maleta el primer día, lo más seguro es que la misma se convierta en tu armario durante algunos meses.
  • La comida: abre el frigorífico y la nevera y verifica qué cosas hay dentro. ¿Hay algo que tienes que tirar o que tienes que usar lo antes posible? Después, haz una lista de la compra con todo aquello que necesites para los próximos días.  Ten en cuenta si es fin de semana o si hay algún festivo a la vuelta, que en verano suelen ser muchas las localidades que celebran sus fiestas y, por tanto, no todas las tiendas abren todos los días.
  • Limpieza: probablemente dejaste limpia la casa cuando te fuiste, pero siempre se ensucian, así que si ese mismo día no puedes, al día siguiente dale un repasito a la casa. Basta con pasar la escoba, hacer los baños y fregar los suelos. No se trata de hacer una limpieza general, sino de estar cómoda en tu propia casa.
  • Fotografías del verano: si eres de las personas a las que les gusta coleccionar momentos a través de las fotos, te recomiendo que comiences a organizar las de verano lo antes posible, porque cuanto más tiempo pase, más pereza te dará hacerlo. ¿Vas a imprimirlas? ¿Quizá crear tu propio álbum? Piénsalo y lo vas preparando todo.

Por último y aunque no sea un consejo como tal, sí que me gustaría señalar que los expertos también recomiendan hacer una revisión de las cuentas bancarias. Normalmente siempre preparamos o contamos con un presupuesto para irnos de vacaciones, pero es prácticamente inevitable gastar algo más. Así que nunca viene de más hacer un repaso a las cuentas y ver si tenemos que hacer algún reajuste con respecto a lo que nos espera a partir de septiembre, espècialmente si tienes hijos en edad escolar o estudiando en la Universidad o alguna Formación Profesional.

¿Y los niños?

Al igual que sucede con los adultos, los niños también llevan horarios y rutinas diferentes cuando están de vacaciones. Y para ellos, estas últimas siempre son más largas, aunque tengan que ir a campamentos de verano, a la guardería o a casa de los abuelos.

Así las cosas, los expertos recomiendan:

  • Que vuelvan al horario normal lo antes posible. O, al menos, que se aproxime lo máximo posible al mismo. Por ejemplo, que no se acuesten más tarde de las 10, ni se levanten más tarde de las 8, de manera que les resulte más sencillo levantarse de la cama cuando tengan que ir al colegio. Un horario que también ha de aplicarse a las comidas, ya que normalmente éstas también tienden a retrasarse.
  • Hablar de la vuelta al cole. De manera que sean conscientes de que les toca volver a la rutina poco a poco. Los niños que van a guardería o no han comenzado la Primaria suelen tener unos días de adaptación, pero el resto suelen comenzar desde el primer día con las clases habituales y puede costarles más de la cuenta si no son conscientes de que van a volver a la rutina en breve.

¿En qué podemos ayudarte?

En ofrecerte infusiones relajantes, que reduzcan tu estrés mejoren tu estado de ánimo y te ayuden a concentrarte de nuevo en tu rutina diaria. Entre algunas de las opciones que te recomendamos son:

  • Infusiones relajantes: como el boldo, el espino blanco, la tila o la infusión dulces sueños. Gracias a ellas podrás tener un sueño reparador y sentirte como nuevo al día siguiente.
  • Infusiones energizantes: como nuestra infusión de cúrcuma y cacao o el té verde ginseng pasión. Porque todos venimos siempre algo cansados de las vacaciones y estas infusiones te ayudarán a recuperarte.
  • Té rojo y té negro: porque está demostrado que te ayudan a concentrarse y que mejoran la memoria. Ideal para comenzar con buen pie la vuelta al trabajo o a los estudios.

¡Feliz vuelta a la rutina!