¿A quién no le gusta tener un buen aspecto? A todos, en mayor o menor medida, pero a todos. Por eso, cuando vas a cualquier superficie comercial, farmacia o herbolario, los productos que más espacio ocupan en lo que al cuidado personal se refiere, son aquellos destinados a cuidar la piel; nada extraño teniendo en cuenta que es la parte del cuerpo que más tenemos que cuidar si queremos lucir bien a nivel exterior.

Pero también es cierto que esos cuidados comienzan por dentro. De ahí que sea esencial una alimentación sana y equilibrada, así como una correcta hidratación. Ambas se complementen y nos ayudan a estar bien por fuera y por dentro. No hay que olvidar que muchos problemas de la piel vienen derivados de problemas internos o de una mala alimentación, que contribuye a que aparezcan granos o tengamos la piel más grasa, así como una piel más seca en casos de mala hidratación.

Así las cosas, hoy quiero echar mano de la fitoterapia para extraer lo mejor de las plantas medicinales que son acordes para cuidar nuestra piel, como puedan ser la manzanilla, el té verde, la lavanda o el aloe vera, entre otras. Si te interesa, te invito a que te quedes y que al final del texto, hayas tomado unas notas básicas para aplicar en tu día a día, del mismo modo que te animo a dejarnos tu opinión y comentario al respecto de este tema.

4 tipos de plantas para el cuidado de la piel

Las plantas medicinales se han venido utilizando en el mundo, prácticamente desde que el hombre existe o, más bien, desde que éste se dedicara a la agricultura y fuera descubriendo las bondades de ciertas plantas, a veces por casualidad y, otras, mediante el estudio más o menos pormenorizado.

Hoy en día y tras siglos estudiando las plantas medicinales, ya contamos con miles de ellas clasificadas en diferentes categorías, que nos permiten adquirir unas u otras en función de la dolencia o problema que queramos tratar. En el caso de las plantas medicinales que nos van a ayudar a cuidar nuestra piel, se podrían catalogar, principalmente, en 4 tipos:

  • Plantas nutritivas: que tienen componentes necesarios para que la piel se mantenga en buen estado. Con estas plantas se elaboran muchas cremas y aceites esenciales en cosmética natural o química, para conseguir los mencionados resultados.
  • Plantas bactericidas: que sirven para eliminar bacterias que causan muchas infecciones en la piel.
  • Plantas astringentes: son aquellas que mejoran y aumentan el proceso de cicatrización de la piel. Las mismas son ideales para reducir problemas relacionados con la piel grasa, como el acné, aportando calma y suavidad a la piel, además de ayudar a regenerarla.
  • Plantas humectantes: tal y como su nombre indica, son aquellas que nos van a ayudar a mantener la piel hidratada. Especialmente recomendadas para el cuidado de pieles secas y apagadas.

8 plantas medicinales para el cuidado de la piel

Teniendo en cuenta lo que acabo de mencionar en el punto anterior, algunas de las mejores plantas medicinales para cuidar nuestra piel, ya sea a través de infusiones elaboradas con las mismas o de su aplicación directa sobre nuestra piel, son las siguientes:

  • Manzanilla: la misma es rica en mucílagos y el hecho de que tenga propiedades antisépticas y vulnerarias hace que sea ideal para el cuidado y reparación de problemas relacionados con la piel, como por ejemplo granos, cortes, heridas, ampollas e, incluso, la propia dermatitis (en este último caso, siempre es recomendable consultar al especialista). Además, tiene un efecto calmante y antiinflamatorio. Esto hace que se pueda tomar tanto en infusión (cuando el problema se puede tratar de manera interna), como aplicándola sobre la piel limpia, empapando discos de algodón limpios en una infusión tibia y aplicándola suavemente sobre la piel. Y, ¿en qué casos nos puede servir esto? Por ejemplo, para reducir la aparición de granos o cuando nos hemos quemado con el sol, para calmar el dolor de la piel, la inflamación que produce y para hidratar la piel.
  • Té verde: gracias a sus propiedades antioxidantes, el té verde es ideal para mantener joven nuestra piel, así como para reducir los signos del paso del tiempo (está claro que son inevitables, pero nuestra piel puede lucir mucho más bonita cuando tomamos de manera continua té verde en infusión). A nivel interno, el té verde también se caracteriza por ser un antiinflamatorio natural y a nivel externo, ayuda a cicatrizar la piel, por lo que también, al igual que con la manzanilla, se puede aplicar sobre la misma, mediante el uso de discos de algodón. Algunos de los tés verdes que más se recomiendan para estos cometidos son el té verde Gunpowder y el té matcha.
  • Diente de león: clasificada dentro de las plantas depurativas, la misma permite limpiar el organismo y, por tanto, reducir los síntomas del acné cuando se toma en infusión. ¿Cómo lo consigue? Eliminando las toxinas del organismo y haciendo que los niveles hormonales vuelvan a la normalidad.
  • Caléndula: junto con la arnica, la caléndula se ha venido utilizando desde hace siglos para calmar los dolores de la piel, actuando como un potente antiinflamatorio natural. Así las cosas, se ha demostrado que el uso de la misma aplicado sobre la piel (de nuevo, con discos de algodón) o tomada en infusión de manera continuada, hace que las heridas cicatricen antes y que desaparezcan, poco a poco y de manera eficaz, las ampollas. También ayuda a calmar la piel irritada. De ahí que se use en muchas cremas para aplicar después de tomar el sol.
  • Menta: si bien es cierto que el uso de esta planta medicinal está más bien asociada al uso para el cuidado de la garganta o resfriados, también es buena para cuidar la piel, ya que tiene propiedades analgésicas y antisépticas. En concreto, se utiliza mucho para calmar los picores de la piel.
  • Aloe vera: esta planta perenne y clasificada dentro de las astringentes es ideal para cuidar las heridas externas de la piel, así como para reducir la aparición de granos en caso de acné. Su efecto es positivo tanto tomada en infusión, como aplicada directamente sobre la piel, si bien es cierto que el segundo será más inmediato, pero con el primero ayudas a que la piel se regenere también por dentro, además de disfrutar de su agradable sabor.
  • Lavanda: el aceite esencial de lavanda es uno de los que más se utilizan en aromaterapia para calmar los nervios, si bien es cierto que son numerosas las cremas que también contienen las propiedades de esta planta medicinal y que están indicadas para mejorar el aspecto de la piel. Y es que la lavanda tiene propiedades vulnerarias que ayudan a cerrar mejor las quemaduras. Del mismo modo, reduce la aparición de granos producidos por el acné, así como los picores de la piel. Eso sí, en caso utilizarlo como aceite para calmar los dolores de la piel, no se recomienda que las madres lactantes se lo den en el pecho, porque los pequeños podrían ingerirlo.
  • Rosa mosqueta: uno de los motivos por los que la rosa mosqueta es más conocida es por ayudar a que las heridas cicatricen mejor, pero no es la única. Se ha demostrado que la rosa mosqueta también ayuda a regenerar los tejidos de la piel y a reducir los signos del paso del tiempo y ayudar a cuidar la piel que ha sufrido algún tipo de quemadura. Del mismo modo, se recomienda la aplicación del aceite de rosa mosqueta en las tripas de las mujeres embarazadas, de manera que las estrías que se pueden producir cuando la tripa crece o cuando todo “vuelve a su sitio” no aparezcan o se reduzcan a la máxima expresión.

Además de estas plantas medicinales, también son recomendables las infusiones de cúrcuma y de jengibre para cuidarnos por dentro y que nuestra piel luzca más bonita.

Infusiones para cuidar tu piel

Por último y como no podía ser de otra manera, desde Aromas de Té te queremos recomendar una serie de tés e infusiones para que puedas cuidar la piel: